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La propuesta reformista del batllismo

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BATLLISMO Y NACIONALIZACIONES

Preguntas:
- ¿Qué lugar tenía la propuesta de Nacionalización en el modelo Batllista?
- ¿En qué momento está presentada la propuesta?
 - Fundamentos Batllistas a favor de la propuesta
- Argumentos de opositores
 - Conclusión

 Introducción:

 El Uruguay de 1830 apenas contaba con 70.000 habitantes. El de 1875 poseía ya 450.000 y el de 1900 un millón. El espectacular crecimiento no tenía parangón en ningún país americano. La alta tasa de natalidad dominante se debía al factor crucial de la revolución demográfica fue la inmigración europea. Franceses, italianos y españoles hasta 1850, italianos y españoles luego, llegaron en 4 o 5 oleadas durante el siglo XIX. La inmigración fue temprana en relación a la más tardía que arribó a la Argentina, y sobre todo fue cuantiosa en relación a la muy pequeña población existente en 1830. De 1840 a 1890, Montevideo poseyó de un 60 a un 50 % de población extranjera, casi toda europea. El Censo de 1860 mostró un 35% de extranjeros en todo el país, y el de 1908 redujo esa cifra al 17%. Los europeos - y brasileños - , con valores diferentes a los de la población criolla, sobre todo los primeros, más proclives al espíritu de empresa y al ahorro; protegidos por sus cónsules durante las guerras civiles y recompensados siempre por sus pérdidas por el estado uruguayo amenazado desde el exterior, se convirtieron hacia 1870-1880 en los principales propietarios rurales y urbanos, como poseían el 56% del total de la propiedad montevideana y el 58% del valor de la propiedad rural. Los inmigrantes europeos fueron también los iniciadores de la industria de bienes de consumo al grado que en 1889 controlaban el 80% de esos establecimientos. La estructura económica se modificó. A partir de 1860 comenzaron las primeras inversiones extranjeras, sobre todo británicas. Fueron los avanzados entre 1863 y 1865, la fábrica Liebig en la industria de carnes, y en las finanzas el Banco de Londres y Río de la Plata y el primer empréstito del gobierno uruguayo de los inversores en la City Londinense. En 1884 se estimó en 6,5 millones de libras el total de las inversiones británicas; en 1900 ya eran 40. Los ingleses ya habían construido los ferrocarriles - la primera línea fue inaugurada en 1869 y en 1905, el kilometraje total alcanzaba los 2000 - invertido en los servicios públicos de Montevideo (agua corriente, gas, teléfonos, tranvías) e incrementando sus empréstitos al gobierno y su intervención casi monopólico en el mercado de los seguros. En el caso de los ferrocarriles, los capitalistas ingleses obtuvieron importantes concesiones del gobierno uruguayo que deseaba ese medio de transporte a cualquier costo con tal de poder utilizarlo para doblegar las revueltas rurales. La mayoría de las líneas gozaron de un interés garantido del 7% del capital ficto de 5.000 liras por kilómetro de vía férrea, lo que ocasionó la construcción de inútiles curvas y tal vez de un 10 a un 5% de kilometraje superfluo. El Estado solo podía intervenir en la fijación de las tarifas si las ganancias de las empresas superaban el 12%, cifra a la que naturalmente nunca llegaron. El ferrocarril fue esencial para que el gobierno central pudiera controlar el interior. Cuando en 1886 el Río Negro fue cruzado por un puente ferroviario, el Uruguay, que siempre había estado dividido en dos mitades en invierno, se unificó. Este medio de transporte, así como las otras compañías inglesas instaladas en Montevideo, generaron una corriente de antipatía popular por sus elevadas tarifas y deficientes servicios. El monopolio que usufructuaba el ferrocarril, la empresa de aguas corrientes, la del gas y el oligopolio de las compañías de seguros, contribuyeron a fomentar dudas en la clase política ya en 1890 acerca de los beneficios que acarreaba al Uruguay el capital extranjero no vigilado por el Estado. Por eso la ley de 1888 instituyó un control estricto de la contabilidad de las empresas ferroviarias y en 1896 se fundó el primer banco del Estado: " Banco de la República Oriental del Uruguay". Todos estos inversores, exigían la pacificación interna del Uruguay, pues las utilidades de las empresas extranjeras y el cobro de los intereses de la deuda del gobierno uruguayo, por ejemplo, estaban ligados a la marcha pacífica y próspera del país. La inversión británica en el Uruguay, aunque pequeña comparada con la totalidad de las imperiales en el mundo, era cuantiosa comparada con el capital industrial uruguayo.

BATLLE

José Batlle y Ordóñez nació el veintiuno de mayo de 1856 en Montevideo, Uruguay. Fue Presidente de la República en dos períodos: 1903 -1907 y 1911 -1915. Sus comienzos fueron como periodista en el ámbito político, haciendo fuertes críticas al Jefe del Partido Colorado: el Presidente Máximo Santos. Fundó el diario “El Día” en el cual difundía sus ideas, principalmente la cuales hacían referencia a la organización del Partido Colorado. En 1890 ocupó una banca en la Cámara de Representantes. Batlle y Ordóñez se caracterizó por querer la ampliación de la participación popular en el Partido Colorado a través de clubes seccionales, así dirigiendo el ala popular y moderna del Partido. Integró el Consejo de Estado e ingresó al Senado, actuando a la vez dentro del Partido Colorado. El primero de marzo de 1903 asumió como Presidente de la República: su primer período desempeñando dicho cargo, y después de un período de gobierno de Claudio Williman asumió nuevamente en 1911. El modelo Batllista consistía en reformas económicas, políticas y sociales. Sostenía que la economía de un país debía ser controlada a través de un monopolio estatal, y que no debería haber luchas de clases. Quería la difusión de la educación y neutralidad (sin prejuicios religiosos), como la oportunidad de poder ascender en la escala social por mérito personal, estableciendo así una igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, nivelado por el Estado. Difundió la reforma de La Constitución de 1830, siendo modificada en 1918, en la cual tuvo como principal cambio la organización bicéfala del Poder Ejecutivo, que se estructuró en dos órganos: el Presidente de la República y el Consejo Nacional de Administración; teniendo como una base la idea de Batlle y Ordóñez de un Colegiado como Poder Ejecutivo, aunque en La Constitución de 1918 el Presidente era cabeza del Estado, por ende del Poder Ejecutivo, mientras que la idea de Batlle de un Colegiado era la igualdad entre cada uno de los miembros. Otro cambio importante y a destacar fue la separación del Estado y La Iglesia, cuya separación era parte importante de la doctrina filosófica de Batlle; mostrando así la fuerte influencia de éste en el país.

NACIONALIZACIONES:

 La nacionalización es una conversión de una actividad o entidad privada en pública llevada a cabo por el Estado. Batlle consideraba que el Estado debía intervenir en áreas de la Economía, hasta ese momento, reservada sólo a la iniciativa privada, donde predominaban empresas extranjeras, cuya ganancia era enviada al exterior sin que el país tuviera beneficio alguno. Sólo el Estado, quien representaba a la sociedad, podía defender el patrimonio nacional. Para eso se necesitaba la intervención del Estado a través de estatizaciones y nacionalizaciones de servicios públicos esenciales, para así luchar contra el “empresismo” según Batlle; haciendo una comparación con el Imperialismo que era llevado a acabo por Inglaterra en otras partes del mundo. A través de un proyecto de ley enviado al Parlamento por el Poder Ejecutivo, el Estado pasaba a monopolizar los seguros que se realizaban en el país. En éste monopolio se incluía los seguros de incendio, marítimos, agrícolas, ganaderos, de vida, etc. Hasta ese momento, las empresas nacionales privadas e inglesas en su mayoría, tenían el amplio control del mercado; debilitando a la economía, ya que las ganancias no permanecían en el país. Los seguros más comunes eran contra incendio, no ofreciendo seguros por accidentes de trabajo, granizo, etc. Era aquí donde el Estado debía intervenir, para el beneficio de la sociedad, amparándola y ofreciendo los seguros que las empresas privadas no ofrecían. La Administración de Ferrocarriles del Estado apareció en 1915. Hasta ese momento las líneas férreas del Uruguay estaban en manos de compañías inglesas, monopolizando prácticamente el tráfico ferroviario en la República; la cuales prestaba un servicio de mala calidad y con fletes muy elevados que perjudicaba la producción agropecuaria. Para combatir dichas desventajas se construyó carreteras paralelas a las vías férreas, por lo que las compañías tuvieron que bajar los fletes ante la competencia impuesta. Otra forma de debilitar el monopolio inglés fue con la intención de crear ferrocarriles estatales, para lo que se aprobó por La Asamblea General un fondo permanente para la construcción de éstos. En 1914 el Poder Ejecutivo autorizó la adquisición de acciones del Ferrocarril y Tranvía del Norte que estuviera en manos de particulares. La creación de una marina mercante nacional era urgente, ya que una cantidad importante de dinero salí del país como fletes marítimos e importaciones de carbón. El Poder Ejecutivo solicitó a las Cámaras un crédito para la adquisición de dos buques de ultramar, un remolcador, dos chatas y un depósito de carbón. Pero éste proyecto fracasó debido a las crisis económica de la preguerra. En 1910 la Cámara de Diputados había aprobado un proyecto de creación del estanco de alcohol. Batlle propuso el monopolio de la fabricación y rectificación de los alcoholes, rebaja en los derechos aguaderos sobre el alcohol extranjero y la exención de impuestos al desnaturalizado. Pero como otros proyectos de monopolización fracasaron por la intervención extranjera. En este caso fue la Legación Francesa que intervino a causa del francés Meillet quien poseía el monopolio del alcohol en ese tiempo. En 1913 el Poder Ejecutivo propuso en monopolio del tabaco. Este se haría como un contrato de arrendamiento, rentando por cierto tiempo el monopolio a determinado precio, el cual sería igual al producto del impuesto más un aumento gradual en el curso del contrato. Las dificultades económicas del Estado harían fracasar la iniciativa.

BANCO DE SEGURO DEL ESTADO

El Banco de Seguro del Estado fue el mayor logro de Batlle en su segunda presidencia en cuanto a su propuesta económica de nacionalizaciones. Este fue creado en 1911 cuando el monopolio de los seguros lo poseía empresas privadas. El Estado se aseguro con éste emprendimiento, una ganancia millonaria, que permaneciera y perteneciera al país, iniciativa que triunfo dado el mercado favorable que había en ese momento debido a los altos precios de los seguros, y su vaga e ineficiente gama de oferta que las compañías privadas disponían. Batlle encontró como impulso el éxito de la estatización del Banco de La República. Procuró proteger la sociedad uruguaya, que debía pagar demasiado por un servicio de mala calidad y muchos no pudieron demandar estos por la misma razón. Los seguros que el Banco ofrecía eran además de seguros de vida e incendios - ofrecidos por las compañías privadas - seguros marítimos (que normalmente se contrataban en el exterior), agrícolas- por granizo-, ganaderos, accidentes en el trabajo, etc. Siendo el de incendio más lucrativo. Al ofrecer servicios que las compañías privadas no ofrecían, el Banco de Seguros del Estado se impuso como una fuerte competencia. Mientras que las compañías en 1911 tenía 100% poder del mercado, en 4 años paso a poseer solo el 58% superando a posteriores. Esto provoco un decrecimiento en las ganancias de las compañías privadas, que en su mayoría eran inglesas. La Legación Británica intervino diciendo que debían posponer el monopolio por un tiempo sino indefinidamente. El Estado no soporto la presión de una de las mayores potencias de ese momento y no pudo monopolizar el servicio. La nacionalización del servicio fracasó, el Estado no pudo cumplir su meta. Pero compitió y llegó a desplazar a las compañías privadas.

 Fundamentos Batllistas

 Las compañías nacionales y extranjeras perjudicaban la economía nacional. La ideología Batllista consistía en un Estado intervencionista y nacionalizador que debía procurar el bienestar de la sociedad. Con éstas nacionalizaciones protegería la economía, y debilitaría el monopolio extranjero y privado que abarcaba la totalidad del mercado con baja calidad y altos precios. Los anti-empresismo y anti-imperialismo apoyaban éstas ideas.

Opositores

 Las nacionalizaciones desde un comienzo fueron controversiales debido a su carácter innovador dentro de la economía uruguaya. Esta reforma económica perjudicaba gravemente a las empresas privadas y extranjeras, propiedades de gente con mucha influencias y poder en el país. Dentro del propio Partido Colorado, los Riveristas se oponían a las ideas de Batlle y Ordóñez, especialmente a las nacionalizaciones, ya que eran el sector más conservador del partido y no creían en un Estado interventor y nacionalizador, que ellos mismos llegaron a catalogar, despectivamente, de socialista. Varios proyectos de monopolización fracasaron debido a la intervención extranjera. La Legación de Inglaterra en el Uruguay entabló una protesta a nuestra Cancillería, anunciando que el gobierno inglés apoyaría las protestas de compañías de seguros inglesas; lo que provocó el estancamiento del monopolio estatal de todos los seguros (exceptuado los marítimos y de vida), mientras que las compañías inglesas siguieron operando. La Legación Francesa intervino a causa del francés Meillet quien poseía el monopolio del alcohol en ese tiempo, por lo tanto, la iniciativa quedó paralizada.

Conclusión:

 Las Nacionalizaciones no tuvieron mucho éxito en el Uruguay. Esto se debió a que el Estado no pudo monopolizar los servicios por una economía débil que no lo permitía, y por las intervenciones de países como Inglaterra y Francia (en menor grado) que poseían compañías instaladas aquí, con un mercado favorable y ganancias millonarias. Las mayorías de las propuestas no son aprobadas por las Cámaras, ya que dentro de las mismas había opositores. Aunque muchas de las iniciativas fracasaron, fueron bases de muchos proyectos posteriores. El Banco de Seguro no pudo monopolizar los servicios pero operó, ofreciendo servicio más baratos y con una amplia gama de oferta, llegando a igualar a las compañías de seguros privadas y/o extranjeras en pocos años, y superándolas en los siguientes años. El Banco de Seguro del Estado (BSE) sigue operando hasta el día de hoy. En 1914 el Poder Ejecutivo autorizó la adquisición de acciones del Ferrocarril y Tranvía del Norte que estuviera en manos de particulares. El monopolio inglés se vio nuevamente afectado, siendo a la vez la base para lo que siguió comprando extensiones férreas. La creación de una marina mercante nacional fue un fracaso. Sin embargo, triunfó la iniciativa que a Uruguay le permitía la navegación y el comercio de cabotaje entre puertos de la República, lo que estimulo el tráfico fluvial, siendo un golpe a las compañías férreas inglesas, que competían con sus transportes. Muchas nacionalizaciones fueron iniciativas que no llegaron a aprobarse. Otras fracasaron. Pero sirvieron para incentivar las inversiones nacionales, que quedaran dentro del país y no fueran al exterior, mejorando la economía nacional. Y también para futuros proyectos de nacionalizaciones en los siguientes periodos presidenciales, mostrando a la sociedad una mirada diferente de la economía uruguaya.

Autoras: Viviana Alanís y Romina Fernández.

Bibliografía:
- Benjamín Nahum, “Manual de Historia del Uruguay” (Tomo dos). Banda Oriental. ISB 9974110234. Edición 15; año 2006
 -José P. Barrán y Benjamín Nahum, “Las Primeras Reformas 1911-1913”. Banda Oriental. Programa del Centro de Investigaciones Económicas (CINVE), 1983
- José Pedro Barrán, “Uruguay moderno en la segunda mitad del siglo XIX”. Banda Oriental Septiembre de 1995.
muy interesante gracias por la info
facundo facundo 24/08/2011 a las 01:44
no entendi nada
eii natii esteves eii natii esteves 05/09/2011 a las 23:25
gracias x la info!
Dana Dana 22/09/2011 a las 19:11
Muchisimas gracias por la inormación, esta impecable!!!
paula paula 20/10/2011 a las 23:41
no entendi
jg,dfhsjklghdk jg,dfhsjklghdk 19/09/2012 a las 03:17
Muy bien redactado, felicitaciones, además del vocabulario exquisito y ortografía correctísima. Me fue muy útil, gracias.
Emilia Emilia 23/10/2012 a las 01:58
no me gusta no entendi nada y es muy largo para la proxima mas resumido salu2 para to2

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